Loading...

  • Tue, Sep 2026

Justin Verlander se despide a lo grande: sólida apertura, abrazo inolvidable y un HR de oro para los Tigres

Justin Verlander se despide a lo grande: sólida apertura, abrazo inolvidable y un HR de oro para los Tigres

El legendario derecho cerró sus 21 temporadas en las Grandes Ligas con una actuación de 5.1 entradas y seis ponches ante Pittsburgh. Pero la imagen que quedará para siempre será la de su hija Genevieve corriendo hacia la lomita para abrazarlo en su última salida con Detroit.


 

Una última apertura digna de Justin Verlander

El 26 de septiembre de 2026 quedará marcado como el día en que Justin Verlander puso punto final a una extraordinaria carrera de 21 temporadas en las Grandes Ligas. Y lo hizo en el lugar donde todo comenzó: Detroit, con el uniforme de los Tigres y ante su público de Comerica Park.

A sus 43 años, después de una temporada limitada por problemas físicos y de seis meses sin aparecer en un partido de Grandes Ligas, Verlander volvió al montículo para realizar su última apertura. Lo que podía haber sido simplemente una ceremonia de despedida terminó convirtiéndose en una auténtica exhibición de su repertorio y de su capacidad competitiva.

El veterano derecho lanzó 5.1 entradas, permitió cinco hits y dos carreras, concedió una base por bolas y ponchó a seis bateadores en 91 lanzamientos. Las dos carreras llegaron mediante cuadrangulares solitarios, pero Verlander mantuvo a los Piratas bajo control durante buena parte de su actuación y volvió a mostrar una recta que alcanzó las 95 millas por hora.

 

justin-verlander-pitcher-detroit-tigers
 

Entre sus seis ponches estuvo uno especialmente simbólico: el dominicano Oneil Cruz, al que retiró con un slider en el segundo episodio. El joven campocorto de Pittsburgh ni siquiera había nacido cuando Verlander debutó con Detroit en 2005.

 

El abrazo que detuvo el béisbol

Pero el momento que convirtió la jornada en algo mucho más grande que un simple partido ocurrió en el sexto inning. Después de que Verlander retirara a Brandon Lowe con un elevado de foul, el manager A.J. Hinch salió del dugout para relevarlo. Sin embargo, en lugar de dirigirse directamente hacia la lomita, Hinch señaló hacia las gradas.

Entonces apareció Genevieve, la hija de siete años de Verlander, con el uniforme de los Tigres que llevaba el nombre y el número de su padre.

La niña corrió hacia la lomita y se lanzó a los brazos de su papá. Verlander, completamente sorprendido, rompió en lágrimas mientras la abrazaba. Sus compañeros se acercaron para compartir el instante y todo el Comerica Park se puso de pie para despedir al histórico lanzador.

 

justin-verlander-despedida-hija
 

La escena tuvo un significado todavía más especial porque Genevieve había realizado el día anterior el primer lanzamiento ceremonial para su padre. Ahora era ella quien, de manera simbólica, lo retiraba del montículo en el último partido de su carrera.

Verlander abandonó el terreno tomado de la mano de su hija, mientras su esposa, Kate Upton, y el resto de la familia se unían al momento. Los cánticos de “J.V.” acompañaron sus últimos pasos hacia el dugout.

“No tenía ni idea”, explicó después Verlander sobre la sorpresa. El propio lanzador reconoció que la aparición de su hija lo tomó completamente desprevenido y provocó una reacción emocional que no pudo contener.

 

Y faltaba el último acto

Detroit todavía tenía una historia que contar. Los Piratas llegaron al noveno episodio con ventaja de 3-1, lo que dejaba a Verlander en riesgo de marcharse con una derrota en su última apertura. Pero los Tigres reaccionaron con tres carreras y prepararon el escenario para un desenlace digno de película.

Después de que Kevin McGonigle acercara a Detroit con un rodado productor, apareció el novato venezolano Eduardo Valencia, quien enfrentó al relevista Mason Montgomery con dos outs y dos strikes.

El joven bateador conectó un cuadrangular de dos carreras por el jardín izquierdo y desató la celebración en Comerica Park. Detroit ganó 4-3, con un walk-off que no solo rescató la victoria para los Tigres, sino que evitó que Verlander terminara su última actuación cargando con la derrota.

 

eduardo-valencia-tigers
 

Fue, de alguna manera, el final perfecto: primero, una leyenda que abandona el montículo de la mano de su hija; después, un joven venezolano que coloca la pelota en las gradas para regalarle la victoria.

 

El adiós de una leyenda

Verlander termina su carrera con 266 victorias, efectividad de 3.33 y 3,560 ponches, octava mayor cantidad en la historia de las Grandes Ligas. Fue 10 veces All-Star, tres veces ganador del Cy Young y MVP de la Liga Americana en 2011, además de conquistar dos Series Mundiales durante su trayectoria.

Su recorrido comenzó con Detroit en 2005 y terminó allí 21 años después. Entre ambos extremos quedaron tres premios Cy Young, un MVP, tres juegos sin hit, diez Juegos de Estrellas, dos campeonatos mundiales y una de las carreras más notables protagonizadas por un lanzador de su generación.

 

justin-verlander-despedida
 

Pero quizá ninguna estadística explique mejor la despedida que aquella imagen del sábado: Justin Verlander llorando sobre la lomita mientras abrazaba a su pequeña hija, antes de caminar con ella hacia el último dugout de su carrera.

El béisbol le regaló muchas noches memorables. En Detroit, para cerrar el círculo, le regaló una última tarde que difícilmente podrá olvidar.

 

 

 

 

 

Con información e imágenes de:

MLB

Reuters

AP News