Deportista y formador
El tenis de mesa dominicano tiene desde ahora un nuevo inmortal. Roberto Brito, uno de los principales referentes de la disciplina durante varias décadas, fue escogido para ser exaltado en el Ceremonial Especial del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, que se celebrará el próximo 15 de noviembre, en el marco del 60 aniversario de la institución.
Nacido en Mao, provincia Valverde, Brito desarrolló prácticamente toda su vida alrededor del tenis de mesa: primero como atleta de la selección nacional, posteriormente como entrenador, profesor y formador de nuevas generaciones. Su elección reconoce no solamente sus resultados deportivos, sino también la influencia que ha ejercido en el desarrollo de esta disciplina en República Dominicana.
Un palmarés construido durante años
Brito exhibe siete medallas en eventos oficiales, entre ellas la histórica presea de bronce conquistada en los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, uno de los momentos más importantes de su carrera. También consiguió ocho medallas en Juegos Centroamericanos y del Caribe, incluyendo dos de oro y cuatro de plata, además de seis preseas en Campeonatos Latinoamericanos.
En el ámbito nacional fue cuatro veces campeón superior, un logro que lo coloca entre los jugadores dominicanos más exitosos de su generación. Su registro de títulos nacionales llegó incluso a superar al de figuras posteriormente inmortalizadas como Mario Álvarez y Juan Vila en determinadas etapas de sus respectivas carreras.
El santiaguero por adopción también tuvo experiencia internacional como jugador profesional. En tres oportunidades actuó como refuerzo en la primera división del tenis de mesa español, una experiencia que contribuyó a ampliar su formación competitiva.
Su carrera internacional concluyó después de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena 2006, mientras que en 2008 puso punto final a su trayectoria como jugador, conquistando el Campeonato Nacional Superior antes de retirarse.

De jugador a maestro
La historia de Brito no terminó al abandonar la competición. Todo lo contrario: encontró en la enseñanza una segunda manera de servir al tenis de mesa dominicano.
Durante años ha trabajado como profesor y entrenador, además de desempeñarse como director de Educación Física y Deportes de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en Santiago. Su vigencia competitiva quedó demostrada incluso después de su retiro: en 2023 consiguió tres medallas en el Campeonato Panamericano Máster, dos de plata y una de bronce.
Esa combinación de atleta y formador explica buena parte de su legado. Brito no solamente acumuló medallas: transmitió conocimientos y pasión por el deporte a varias generaciones.
La familia que convirtió el tenis de mesa en una tradición
Uno de los capítulos más entrañables de su historia es el protagonizado junto a sus hijas Eva y Karla Brito, ambas integrantes de la selección nacional y continuadoras de la tradición familiar.
Eva, especialmente, ha reconocido públicamente la enorme influencia de su padre. Cuando tenía apenas ocho años, vio desde las gradas cómo Roberto conquistaba el bronce en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003. Aquel momento terminó marcando su decisión de convertirse también en tenimesista.

Roberto fue además su entrenador y mentor durante buena parte de su carrera. En 2014, Eva y Karla protagonizaron una inédita final entre hermanas en el Campeonato Nacional Superior, con triunfo para Eva. Ambas también han conseguido éxitos internacionales.
La historia familiar tiene incluso una tercera protagonista: María Teresa Brito, la mayor de sus hijas, quien también practicó ese deporte durante su etapa universitaria.
Un lugar entre los grandes del tenis de mesa
La exaltación de Brito también amplía la representación del tenis de mesa en el Pabellón de la Fama. La disciplina cuenta ya con figuras legendarias como Mario Álvarez, exaltado en 2005, Juan Vila, incorporado en 2010, y Brígida Pérez, en 2023.
En el caso de Brito, su incorporación tiene un significado especial porque resume varias facetas del deporte: competidor, campeón, entrenador, profesor y formador de atletas.
Además, llega en un momento particularmente significativo para el tenis de mesa dominicano. En abril pasado, el seleccionado masculino conquistó la medalla de plata en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Mayores celebrado en el país, mientras que Eva Brito consiguió posteriormente el bronce individual.
Así, el reconocimiento a Roberto Brito no solo mira hacia su pasado. También celebra una herencia deportiva que continúa activa y que tiene en sus propias hijas una de sus expresiones más visibles.
El próximo 15 de noviembre, el tenis de mesa dominicano tendrá una nueva razón para celebrar: uno de sus grandes protagonistas de las últimas décadas ocupará finalmente el lugar que durante años le reclamaron sus resultados y su legado.
Con información e imágenes de:
Momento Deportivo
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