Cuando todo parecía perdido, Colton Cowser apareció sobre la cerca del jardín central para robarle un cuadrangular de dos carreras a Jake McCarthy y preservar una dramática victoria de Baltimore en Coors Field.
Hay victorias que se recuerdan por una gran actuación ofensiva, otras por el dominio de un lanzador. Y después están aquellas que quedan grabadas por una sola jugada defensiva capaz de cambiar por completo el desenlace.
Eso fue exactamente lo que ocurrió este lunes en el Coors Field de Denver, donde los Baltimore Orioles derrotaron 2-1 a los Colorado Rockies en un partido que parecía encaminado a terminar de manera muy diferente.
Con dos outs en la parte baja del noveno episodio, Jake McCarthy conectó un batazo que parecía destinado a convertirse en un jonrón de dos carreras y darle a Colorado una espectacular victoria 3-2. Pero Colton Cowser tenía otros planes.
El jardinero central de Baltimore retrocedió hasta la zona de advertencia, calculó perfectamente el recorrido de la pelota, saltó con su brazo izquierdo sobre la cerca verde y atrapó la pelota con el guante antes de que abandonara el terreno.
Juego terminado. Orioles victoriosos. Y una de las atrapadas defensivas más extraordinarias de la temporada.
Una pelota con destino de cuadrangular
La escena fue sencillamente cinematográfica. Andrew Kittredge se enfrentaba a McCarthy con dos outs y un corredor en segunda. El lanzador de Baltimore colocó un sinker de 95 millas por hora, y el bateador de Colorado lo golpeó con una violencia extraordinaria: 102.9 mph de velocidad de salida y una distancia proyectada de 425 pies.
En Coors Field, un batazo de esas características normalmente tiene muchas posibilidades de terminar del otro lado de la cerca.
Pero Cowser había tomado una posición algo más adelantada de lo habitual. Desde allí arrancó hacia atrás, siguió la trayectoria de la pelota y llegó justo a tiempo para elevarse sobre la pared.
Guante arriba. Pelota segura. Último out. Victoria de Baltimore.
La reacción del propio Kittredge lo dijo todo: quedó prácticamente inmóvil, con la boca abierta, mientras Cowser celebraba en el terreno. El manager de los Orioles, Craig Albernaz, no tuvo reparos en calificarla como “la mejor jugada que he visto”.
Cowser y su lectura de la situación
La atrapada no fue únicamente cuestión de velocidad y capacidad atlética. También hubo una lectura inteligente del escenario.
Cowser explicó después del encuentro que sabía que debía estar preparado para correr hacia atrás si la pelota era conectada profundamente. En un parque tan extenso como Coors Field, el jardinero central normalmente debe ubicarse mucho más lejos del plato.
De acuerdo con Statcast, Cowser comenzó la jugada a 329 pies del home, mientras que la profundidad promedio de los jardineros centrales en Coors Field durante esta temporada ronda los 338 pies. Aun así, la decisión de colocarse algo más adelante respondió a la necesidad de poder cortar un posible batazo hacia el plato.
El resultado fue una jugada que exigió velocidad, cálculo y, sobre todo, un extraordinario sentido del timing.
Basallo también fue protagonista
Antes del espectacular desenlace, el partido había sido una batalla de pitcheo y oportunidades pequeñas.
Los Rockies tomaron la ventaja en el cuarto inning mediante un sencillo productor de Jordan Beck, pero Baltimore respondió en la parte alta del quinto.
Y allí apareció el dominicano Samuel Basallo, quien conectó un doblete productor después de que Dylan Beavers había abierto la entrada con otro batazo de dos bases.
El receptor dominicano volvió a ser protagonista en una victoria de los Orioles y contribuyó a que el encuentro llegara empatado 1-1 al tramo decisivo.
Una carrera sin hit para tomar la ventaja
La carrera que finalmente puso a Baltimore delante llegó en el séptimo capítulo de una manera poco habitual: sin que los Orioles conectaran un solo hit.
Tres boletos llenaron las bases con un out. Coby Mayo estaba en tercera cuando Colton Cowser conectó un rodado que inicialmente parecía convertirse en una doble matanza.
Sin embargo, Baltimore desafió la decisión y la revisión determinó que Cowser había llegado quieto a primera. Mayo anotó automáticamente la segunda carrera de los Orioles.
Ese detalle terminó siendo gigantesco. Porque esas dos carreras fueron exactamente las que Baltimore necesitó para sobrevivir al intento de remontada de Colorado en el noveno.
Povich y el bullpen hicieron su trabajo
El abridor de los Orioles, Cade Povich, lanzó cinco entradas en las que permitió una única carrera a los Rockies, lo que mantuvo a Baltimore dentro del encuentro.
Después de una interrupción de una hora y 38 minutos por tormentas eléctricas tras el quinto episodio, el bullpen de los Orioles tomó el control.
Grant Wolfram lanzó dos entradas sin permitir anotaciones, mientras Alex Hoppe, Rico García y finalmente Andrew Kittredge completaron el trabajo.
Kittredge consiguió su noveno salvamento de la temporada, pero probablemente nadie en Baltimore olvidará que necesitó del guante de Cowser para poder celebrarlo.
Baltimore vuelve al .500 y se acerca al Comodín
El triunfo tiene además una importancia enorme para los Orioles en términos de clasificación. Baltimore llegó a un registro de 69-69, que le permite recuperar el balance de .500 por primera vez desde el 30 de abril. Es la continuación de una notable remontada en la tabla de posiciones después de haber estado hasta nueve juegos por debajo de la marca de equilibrio durante la temporada.
Con su octavo triunfo en los últimos diez partidos, los Orioles se colocaron a medio juego de los Cleveland Guardians por el último puesto de Comodín de la Liga Americana, justo cuando comienza septiembre y se acerca la recta final de la temporada regular.
Atrapada que puede valer mucho más que una victoria
El marcador oficial dirá Orioles 2, Rockies 1. Pero la historia de este partido quedará asociada para siempre a una jugada que, de haber terminado de otra manera, habría convertido el resultado en Rockies 3, Orioles 2.
McCarthy conectó la pelota con suficiente fuerza y distancia como para imaginar el walk-off. Los aficionados de Colorado ya comenzaban a celebrar en las gradas. Cowser, sin embargo, apareció de la nada sobre la cerca y silenció a los locales.
Un salto. Un guante. Una pelota atrapada en el aire.
Y de repente, lo que parecía una derrota dolorosa se convirtió en una victoria que mantiene con vida las aspiraciones de Baltimore.
Colton Cowser no solamente robó un jonrón. Le robó a los Rockies la victoria y a los Orioles una de esas derrotas que pueden perseguir a un equipo durante semanas. Y lo hizo justo cuando comienza el mes en que cada partido pesa como oro.
Cleveland evitó la barrida con una contundente victoria 11-1 sobre Kansas City en el Progressive Field. José Ramírez volvió a sacar la pelota del parque después de casi tres meses y aportó cuatro carreras impulsadas en una jornada ofensiva que devuelve optimismo a los Guardianes.
El abridor zurdo de Atlanta lanzó las nueve entradas, permitió apenas cinco hits, no concedió boletos y ponchó a 11 para protagonizar una de las grandes actuaciones de pitcheo de la temporada. Los Braves ganaron 1-0 y completaron la barrida.
Jarren Durán coronó una noche de dramatismo con un grand slam en el inning 11 y Boston derrotó 7-3 a los Marlins en Miami. El batazo de 412 pies sentenció un duelo que había llegado igualado al último episodio.