España impuso su fútbol ante Francia
La primera semifinal reunió a dos de las selecciones más talentosas del torneo, y durante los primeros minutos el encuentro respondió plenamente a las expectativas.
Francia comenzó presionando alto, buscando aprovechar la velocidad de Kylian Mbappé y los constantes movimientos de su ataque. Sin embargo, España respondió con la receta que la ha acompañado durante todo el campeonato: paciencia, circulación rápida del balón y un mediocampo dueño absoluto del ritmo del partido.
Al minuto 20, tras una escapada por izquierda de Marc Cucurella y un preciso pase de este a Lamine Yamal, el defensor galo Lucas Digne comete infracción sobre el juvenil delantero de España, inmediatamente advertida por el árbitro, quien no duda en marcar el tiro penal. Es Mikel Oyarzábal quien cobra con un zurdazo potente y convierte el 1-0, reflejo de lo que el dominio que la escuadra ibérica venía ejerciendo sobre el terreno de juego.
En el minuto 37 la ofensiva española teje una muy buena jugada colectiva iniciada por Álex Baena desde la derecha culmina en el disparo de Fabián Ruiz Peña que es desviado al corner por el defensor francés Dayot Upamecano.

En la segunda mitad, Francia adelantó sus líneas y generó algunas aproximaciones peligrosas desde los pies de su estrella Kylian Mbappé, pero la defensa española respondió con enorme solidez, incluyendo un par de intervenciones muy seguras del portero Unai Simón..
Cuando el conjunto francés parecía acercarse al empate, una inteligente jugada entre Pedro Porro y Lamine Yamal por la banda central permitió a España encontrar el 2-0 a través de un derechazo del propio delantero que había iniciado el ataque. Fue un golpe definitivo que terminó asegurando el boleto a la final.
El pitazo final confirmó que la Roja vuelve a disputar el partido por el título gracias a un fútbol colectivo, equilibrado y de enorme personalidad.
Argentina volvió a demostrar por qué es el campeón
La primera mitad se mantuvo pareja, con ataques por ambas escuadras, e intervenciones cruciales de los porteros, con lo que se fueron al descanso sin abrir el marcador.
La segunda semifinal ofreció un desarrollo completamente distinto. Inglaterra salió decidida a imponer condiciones y muy pronto encontró recompensa. En el minuto 55', un ataque elaborado por la banda izquierda terminó con un certero centro de Morgan Rogers, que Anthony Gordon —burlando la defensa gaucha— supo aprovechar para poner adelante al conjunto británico y silenciar momentáneamente a la afición argentina.
Por segunda vez en el torneo, la Albiceleste se veía obligada a remar desde atrás frente a su rival en instancia eliminatoria. Había estado 0-2 ante Egipto en los octavos de final.

Lejos de desesperarse, el equipo dirigido por Lionel Scaloni comenzó a controlar la posesión y adelantó sus líneas en busca de la igualdad. Contrariamente a lo que se esperaría de un equipo de categoría, Inglaterra optó por reforzarse en defensa para intentar mantener la exigua diferencia durante la media hora restante.
La estrategia inglesa no funcionó, dado que Argentina, en su ya reconocida actitud aguerrida, comenzó a asediar el área rival desde todos los frentes, incluso con balones aéreos ante una defensa que lo superaba en altura promedio. La recompensa llegó en el minuto 85, cuando Leo Messi desde la derecha logra atraer las marcas y asistir a Enzo Fernández, quien desde fuera del área dispara un derechazo imposible para Jordan Pickford y marca el empate argentino. La muy bien elaborada jugada y su conclusión le devuelven la confianza al vigente campeón del mundo.
Los últimos cinco minutos fueron un concierto albiceleste que atosigó a la defensa británica en su área. El momento decisivo llegó en el 90+2' cuando Alexis MacAllister estrella un disparo en el poste izquierdo, y el defensor inglés Spence intenta despejar el rebote. Leo Messi corre a la banda a buscarla antes de que salga, elude a dos defensores y sirve un centro preciso con su pie derecho, que Lautaro “El Toro” Martínez conecta de cabeza para mandar el balón a la red. Estalló la celebración de miles de aficionados albicelestes.
Los últimos minutos fueron de enorme sufrimiento para el campeón defensor, que mantuvo el balón para evitar cualquier peligro que intentara generar la escuadra inglesa. En el 99' se escuchó el silbatazo final que aseguró la presencia de los actuales campeones en una nueva final mundialista.
Dos potencias buscarán el bronce
Aunque el gran objetivo ya quedó fuera de su alcance, Francia e Inglaterra aún tienen un importante desafío por delante.
El sábado disputarán el encuentro por el tercer puesto, un duelo entre dos selecciones que llegaron al Mundial como candidatas al título y que poseen planteles repletos de figuras internacionales.

La escuadra azul buscará despedirse con una nueva medalla mundialista apoyados en la explosividad de Mbappé y en la profundidad de su plantel, mientras que Inglaterra intentará cerrar su campaña con una actuación convincente que premie el crecimiento mostrado durante todo el campeonato.
Será un enfrentamiento de enorme nivel entre dos de las mayores escuelas futbolísticas de Europa. Se disputará el sábado 18 a las 5 pm (hora RD) en el Hard Rock Stadium de Miami.
Una final con estilos diferentes y una misma ambición
El domingo llegará el momento culminante de la Copa Mundial 2026. Será a las 3 pm (hora RD) en el New York New Jersey Stadium (conocido habitualmente como MetLife Stadium), en la ciudad de New Jersey.
El destino quiso que aquellas selecciones que debían disputar en marzo pasado la Finalissima, cancelada por el conflicto en el Golfo Pérsico , llegasen a la máxima instancia en el Mundial FIFA 2026. Argentina y España protagonizarán un encuentro épico que reúne a dos selecciones con filosofías distintas, pero también con numerosas similitudes.
España basa buena parte de su éxito en el dominio de la posesión, la movilidad permanente y el talento de una nueva generación encabezada por Lamine Yamal, capaz de desequilibrar cualquier defensa.

Argentina, por su parte, combina la calidad técnica de sus futbolistas con una enorme fortaleza competitiva, una solidaridad defensiva admirable y el liderazgo permanente de Lionel Messi, que buscará añadir un nuevo capítulo a una carrera que ya se vislumbra como irrepetible.
Ambas selecciones privilegian el buen trato del balón, cuentan con mediocampistas de gran jerarquía y poseen delanteros capaces de decidir un partido en una sola acción. Todo apunta a una final donde los pequeños detalles marcarán la diferencia, y que pondrá el broche de oro a una Copa del Mundo —la primera con 104 encuentros— que ha dejado emociones inolvidables desde el primer hasta el último silbatazo.
Con información e imágenes de:
FIFA
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