Ohtani vuelve a hacer historia
Pocas figuras del béisbol moderno parecen tener una cita permanente con los libros de récords. Esta vez fue Shohei Ohtani quien volvió a acaparar los reflectores al conectar el vuelacercas número 300 de su carrera en las Grandes Ligas, un batazo que confirmó, una vez más, su condición de uno de los peloteros más extraordinarios de la era contemporánea.
El cuadrangular llegó en los primeros compases del encuentro, parte baja de la primera entrada, ante un lanzamiento del abridor Michael Lorenzen, y permitió a los Dodgers tomar ventaja por la mínima, lo que desató la ovación de los aficionados presentes y las felicitaciones de compañeros y rivales.
Sin embargo, el béisbol suele escribir historias impredecibles. El histórico maderazo no bastó para evitar la derrota del conjunto angelino.

Arizona reaccionó con paciencia
En la baja de la quinta entrada, y con bases llenas, Lorenzen regala boleto al jardinero Andy Pages, que empuja a Alex Freeland desde tercera.
Los Diamondbacks nunca perdieron la calma pese a estar 2-0 abajo. En la alta de la sexta, Jake McCarthy conecta hit al sector de primera base y Cole Graigg anota para achicar la diferencia. No obstante, los Dodgers reaccionarían en la misma sexta entrada con sencillo de Freeland que impulsa a Tommy Edman. Así las cosas, los californianos se ponían 3-1 al comenzar la séptima entrada, que quedó con marcador en blanco para ambas novenas.
La sorpresa sobrevino al abrir el 8vo. inning, cuando los Rockies lograron un rally de 3 carreras que los puso 4-3 adelante.
Más allá de la producción ofensiva, el verdadero sostén del triunfo estuvo sobre el montículo.
Juan Mejía encabezó un bullpen casi perfecto
Después del trabajo del abridor, el relevo de Arizona asumió el protagonismo.
El dominicano Juan Mejía volvió a demostrar por qué se ha convertido en una pieza cada vez más confiable dentro del bullpen de los Diamondbacks. El derecho trabajó una entrada impecable, atacó constantemente la zona de strike y neutralizó a una alineación repleta de figuras, llevándose finalmente la victoria.
Su actuación permitió mantener el empate hasta que la ofensiva completó la remontada y volvió a confirmar el crecimiento que ha experimentado durante esta temporada.
Tras la labor de Mejía, el cerrador Jordan Romano se encargó de preservar la ventaja en la novena entrada, completando el excelente trabajo colectivo del relevo de Arizona.
Brazo dominicano que sigue ganando protagonismo
Aunque nombres como Ohtani, Mookie Betts o Freddie Freeman suelen concentrar la atención mediática cuando juegan los Dodgers, en esta ocasión el protagonismo latinoamericano correspondió al lanzador dominicano.
Juan Mejía continúa consolidándose como uno de los brazos de mayor confianza para el cuerpo técnico de Arizona.

Su capacidad para lanzar bajo presión, atacar con agresividad a los bateadores y limitar el contacto sólido le ha permitido ganarse oportunidades cada vez más importantes en partidos cerrados.
Con actuaciones como la de esta noche, el quisqueyano sigue fortaleciendo su posición dentro de un equipo que aspira a mantenerse en la pelea por los puestos de postemporada.
Récord histórico con sabor agridulce
Para Ohtani, la jornada quedará igualmente grabada en su extraordinaria carrera. Al convertirse en integrante del exclusivo club de los 300 cuadrangulares, el japonés añadió otra cifra impresionante a un currículo que ya incluye premios al Jugador Más Valioso, títulos de bateo y actuaciones memorables tanto como lanzador como bateador.
Sin embargo, el propio Ohtani reconoció en varias ocasiones a lo largo de su carrera que son los logros colectivos los que ocupan un lugar prioritario, por lo que la derrota terminó restando brillo a una noche que, en otras circunstancias, habría sido de celebración absoluta para los Dodgers.
La historia registró dos protagonistas
Al concluir la jornada, las estadísticas conservarán dos nombres muy distintos. Uno será el de Shohei Ohtani, por alcanzar los 300 jonrones y seguir ampliando una trayectoria destinada al Salón de la Fama.
El otro será el del dominicano Juan Mejía, cuyo temple sobre el montículo permitió contener a la poderosa ofensiva de Los Ángeles y abrió el camino para una remontada que terminó convirtiéndose en una de las victorias más valiosas de Arizona en la temporada.
En una noche de récords y emociones, el japonés escribió historia con el bate, pero fue un lanzador dominicano quien terminó celebrando desde el montículo.
Con información e imágenes de:
MLB
LA Times