El filósofo francés Albert Camus, premio Nobel de Literatura, encontró en el fútbol la metáfora perfecta de la existencia: esfuerzo inútil pero digno, pasión sin garantía de victoria y, sobre todo, solidaridad entre compañeros.
Albert Camus, el prominente escritor y pensador nacido en Mondovi (hoy Dréan), en lo que era la Argelia Francesa, confesó en los días en que se le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1957 a sus 44 años de edad, que su mayor conocimiento acerca de la moral y las obligaciones se lo debía al fútbol. Y esa declaración no había sido casual, dado que el fútbol fue el deporte al que dedicó gran parte de su tiempo en su etapa juvenil y universitaria, y por el que profesó gran devoción a lo largo de su vida.
La revelación aparece originalmente en un escrito publicado en Francia el 17 de diciembre del citado año bajo el título de " El Fútbol", en el que —con su originalísimo estilo— describe sus experiencias en la disciplina más popular del deporte.
De esta forma, el intelectual también inscribe su nombre entre los autores que impulsaron el auge de temas deportivos en la literatura universal del siglo XX.
Personalmente encontré el texto reproducido en la revista malagueña Litoral, dedicada a la poesía, arte y el pensamiento en una edición correspondiente al año 2009, que contó con el auspicio del Consejo Superior de Deportes de España.
El escritor y el deportista
Durante sus primeros años de estudio, Albert Camus fue alentado por el profesor Louis Germain para que abordara la lectura de los grandes filósofos y literatos de la historia.
Pero paralelamente, en esa misma época, viviendo aún en Argelia, se interesó por las actividades deportivas, especialmente por el fútbol, la natación y el boxeo.
Aunque había competido como juvenil en el RUA (Racing Universitaire d'Alger), en la década de 1930 debutó como futbolista —en la posición de portero— con el club deportivo Montpensier, un equipo de poca monta que jugaba a menudo en los jardines de Manoeuvre. Camus recordaba que se competía por ninguna razón especial, en un campo de juego cuyo césped tenía en su haber más porrazos que la canilla de un centro forward visitante del Stade d'Alenda, en Mondovi.
"Pronto aprendí que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me ayudó mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades, donde la gente no suele ser siempre lo que se dice derecha."
Dice en su escrito que al cabo de un año de porrazos con Montpensier empezó a sentirse avergonzado de sí mismo: "Un universitario debe jugar en el RUA."
Tal paso lo describe de la manera siguiente: "Sí, jugué por varios años en la Universidad de Argel. Me parece que fue ayer. Pero cuando en 1940, volví a calzarme los zapatos, me di cuenta que de que ni había sido ayer. Antes de terminar el primer tiempo, tenía la lengua como uno de esos perros con los que la gente cruza a los dos de la tarde en Tixi-Ouzou".
Entre sus secretos desvelados afirmaba que quería tanto a su equipo, no solo por la alegría de la victoria cuando estaba combinada con la fatiga que sigue al esfuerzo, sino también por el estúpido deseo de llorar en las noches de cada derrota.
A Camus se le reconoce por su producción de obras clásicas como sus novelas El Extranjero y La Peste y sus creaciones teatrales El Mito de Sísifo y Calígula basadas en el concepto del absurdo. Su obra más controversial fue su ensayo El Hombre Rebelde, que pasó de su idea inicial del absurdo a una rebeldía moral y metafísica.
Este texto representó una ruptura con el marxismo y el existencialismo.
Su planteamiento sobre la revuelta estaba amparado por los valores morales y el desarrollo de una responsabilidad moral siempre dirigida hacia la reducción de la violencia.
Sobre su todavía sorprendente afirmación en el citado texto, vale la pena retomar una de las partes vitales de su pensamiento:
"Porque después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias , lo que más sé a la larga, acerca de la moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol. Lo que aprendí con el RUA, no puede morir. Preservemos esta grande y digna imagen de nuestra juventud."
Menos de tres años después de ganar el Premio Nobel de Literatura, el mundo recibió la noticia de la lamentable muerte del gran escritor. Murió el 4 de enero de 1960 en un accidente de automóvil, pero dejó un legado inmortal de sabiduría y humanismo.
Heriberto Morrison - Director del Multimedios Faro Deportivo -
Con más de 40 años en el periodismo deportivo, ha sido redactor, columnista, editor y gestor multimedia en medios como La Noticia, El Nacional , Última Hora, El Nuevo Diario, Rumbo, Periódico Hoy, Listín Diario, y Cadena de Noticias/CDN. Fue Macro-Editor Deportivo de Multimedios El Caribe y Viceministro de Deportes de la Rep. Dom.
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