Tras más de 4 décadas
La Fórmula 1 está a punto de vivir uno de esos momentos que quedan registrados en la historia del campeonato. Mañana viernes comenzarán los entrenamientos libres del primer Gran Premio de España disputado en el nuevo Madring, el circuito semipermanente levantado en Madrid que devuelve el Mundial a la capital española 45 años después de la última visita al histórico Jarama. Aquel GP tuvo en el escalón más alto del podio al recordado piloto canadiense Gilles Villeneuve , quien ganó al mando de su Ferrari 126CK —el primer monoplaza turboalimentado de la escudería italiana— el 21 de julio de 1981.
Este fin de semana en Madrid, no será simplemente el estreno de una pista. Será también un enorme experimento deportivo: ningún piloto ha disputado una carrera allí y prácticamente todo el conocimiento acumulado por los equipos procede de los simuladores. La referencia real comenzará a construirse desde la primera vuelta de los Libres 1.
Un proyecto que nació para cambiar el concepto del Gran Premio
El origen del Madring se remonta al 23 de enero de 2024, cuando Fórmula 1 e IFEMA Madrid —consorcio fundado en 1980 que organiza ferias comerciales, salones profesionales, congresos y grandes espectáculos de ocio— anunciaron oficialmente un acuerdo para que la capital española albergara el Gran Premio de España entre 2026 y 2035. La propuesta planteaba desde el comienzo algo diferente a un circuito urbano convencional: una combinación de vías existentes, terrenos de IFEMA y nuevas zonas específicamente construidas para la Fórmula 1.
La idea era aprovechar una de las grandes ventajas de la capital española: la infraestructura ya existente alrededor del recinto ferial. El trazado definitivo fue diseñado con 5.419 metros de recorrido y 22 curvas, atravesando zonas de IFEMA y Valdebebas, con dos túneles y desniveles considerables.

Las obras comenzaron oficialmente el 29 de abril de 2025, después de que IFEMA adjudicara la construcción a una UTE formada por ACCIONA y Eiffage Construcción, por 83,2 millones de euros. El contrato incluía una característica fundamental para entender qué es el Madring: además de construir el circuito, había que instalar y posteriormente desmontar numerosas estructuras temporales y devolver los viales públicos a su utilización habitual después de cada Gran Premio.
Construir un circuito... sin dejar de tener una ciudad alrededor
El reto de Madring ha sido precisamente conseguir que una infraestructura concebida para la Fórmula 1 conviva con un espacio que no deja de funcionar como recinto ferial y zona urbana.
La pista combina aproximadamente 4,1 kilómetros construidos en terrenos de IFEMA con 1,3 kilómetros sobre viales públicos. La construcción exigió mover alrededor de un millón de metros cúbicos de tierra, con los que se modificaron cotas, taludes, escapatorias, drenajes y diferentes zonas del trazado.
Uno de los detalles más llamativos fue la eliminación de los registros y alcantarillas existentes en el recorrido. La intención era evitar cualquier problema con tapas o elementos de la infraestructura urbana durante la competición, después de las malas experiencias de otros circuitos urbanos.

Y todo ello tuvo que hacerse a una velocidad extraordinaria. Las obras coincidieron con la actividad normal de IFEMA, por lo que hubo que coordinar construcción, ferias, tráfico, instalaciones temporales y posteriormente las estructuras destinadas a espectadores y equipos.
El resultado es una pista híbrida: ni un circuito permanente tradicional ni un callejero clásico. Es precisamente esa mezcla la que convierte al Madring en uno de los proyectos más singulares de la F1 contemporánea.
La Monumental: la gran estrella del nuevo trazado
Si hay una zona que concentra todas las miradas es la curva 12, denominada La Monumental. Son aproximadamente 548 metros de recorrido, con varios cambios de radio y un peralte máximo del 24 %, además de un desnivel cercano a los diez metros. El resultado es una curva de casi 270 grados que, vista desde el cockpit, promete ser una de las imágenes más espectaculares del campeonato.
Su construcción fue especialmente compleja. El importante peralte obligó incluso a utilizar dos extendedoras de asfalto trabajando de manera sincronizada. Alrededor del circuito se instalaron además unas 3.300 barreras de hormigón, junto con sistemas de seguridad SAFER y Tec-Pro en las zonas más comprometidas.

Pero La Monumental no es la única dificultad. Madring presenta rectas largas, frenadas fuertes, curvas ciegas, cambios de elevación y sectores muy rápidos, todo ello con los muros relativamente cerca del asfalto.
La pista tiene además una diferencia de altitud de unos 30 metros entre sus puntos más alto y más bajo y una pendiente máxima de subida del 8,3 %. En carrera se completarán 57 vueltas para cubrir 307 kilómetros.
Los pilotos ante una auténtica cita a ciegas
La gran particularidad del fin de semana será que nadie sabe realmente cómo se comportará un monoplaza de Fórmula 1 a ritmo de carrera en Madring.
El piloto de Williams Carlos Sainz, madrileño y embajador del proyecto, fue el primero en completar una vuelta al trazado ya asfaltado. Después de recorrer los 5,4 kilómetros en mayo, destacó las largas rectas, las fuertes frenadas y las zonas enlazadas de alta velocidad. Comparó algunas sensaciones con circuitos como Bakú (Azerbaiyán) y Yeda (Arabia Saudita), aunque dejó claro que el carácter de Madrid es propio.
Lewis Hamilton y Charles Leclerc tuvieron una pequeña ventaja teórica al realizar en julio una jornada promocional con Ferrari. Sin embargo, ambos pilotos restaron importancia a esa experiencia porque las condiciones —baja velocidad y poco agarre— estaban muy lejos de lo que encontrarán este fin de semana. Hamilton describió Madring como un circuito que puede favorecer más la clasificación que los adelantamientos, mientras Leclerc se mostró particularmente atraído por el carácter de La Monumental.

George Russell, por su parte, ha advertido sobre la dificultad de las frenadas y la proximidad de los muros, mientras que Pierre Gasly llegó a reconocer que en sus sesiones de simulador prácticamente terminó "tocando" todos los muros virtualmente mientras intentaba descubrir los límites. Gabriel Bortoleto ha llevado esa preparación todavía más lejos, y ha logrado acumular entre 250 y 300 vueltas en el simulador.
Para Fernando Alonso, el estreno tiene además un componente emocional especial. El asturiano considera el Gran Premio de Madrid "doblemente especial" por disputarse en España, aunque también reconoce que el desconocimiento del trazado supone un reto adicional para todos.
Un laboratorio para pilotos y equipos
La incógnita no estará únicamente en quién tiene el coche más rápido. Los ingenieros tendrán que descubrir desde cero cómo funcionan los neumáticos sobre un asfalto completamente nuevo, cuánto agarre genera la pista cuando empiecen a rodar los monoplazas, cuál es la evolución de la superficie y qué configuración aerodinámica permite afrontar al mismo tiempo las zonas rápidas y las numerosas frenadas.
Además, la clasificación del sábado podría adquirir una importancia extraordinaria. La combinación de muros próximos y relativamente pocas oportunidades claras de adelantamiento hace pensar que conseguir una buena posición de partida puede ser determinante el domingo. Esa es, al menos, la percepción de pilotos y equipos antes del estreno.
Para Mercedes, McLaren, Ferrari y el resto de los aspirantes, el Madring será una especie de examen sorpresa. Ni siquiera el liderazgo de Kimi Antonelli, ganador de Monza y actual líder del campeonato , garantiza que Mercedes tenga aquí la misma ventaja que ha mostrado en otros escenarios. El italiano llega, además, después de una victoria histórica en Italia y con George Russell a 66 puntos en la clasificación.

Madring pasa la tabla de rasar
Más allá de lo estrictamente deportivo, Madring representa el regreso de la Fórmula 1 a Madrid desde 1981, cuando el Jarama dejó de formar parte del campeonato. El nuevo proyecto tiene contrato hasta 2035 y aspira a convertir el Gran Premio en algo más que una carrera, aprovechando la capacidad de IFEMA, la cercanía del aeropuerto y las conexiones de transporte de la capital.
Ahora llega la parte que realmente importa a los aficionados: poner los monoplazas sobre el asfalto.
A partir de mañana, los simuladores dejarán de ser suficientes. Los pilotos tendrán tres sesiones de entrenamientos para descubrir dónde están los límites, los ingenieros comenzarán a recoger datos reales y, poco a poco, Madring dejará de ser un dibujo sobre una pantalla para convertirse en un circuito de Fórmula 1.
Y será precisamente eso lo más atractivo del fin de semana: por primera vez, todos parten prácticamente de cero. El primer campeón del Madring todavía no existe y, desde mañana, comenzará a escribirse esa historia.
Con información e imágenes de:
IFEMA Madrid
Formula 1
Diario As
Reuters